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7 grandes obras de Renoir

Pierre-Auguste Renoir fue un pintor francés, conocido por ser una de las figuras más representativas del movimiento impresionista; descubre 7 de sus obras más importantes.

Pierre-Auguste Renoir (1841-1919) fue un pintor francés, conocido por ser una de las figuras más representativas del movimiento impresionista. Retrató principalmente cuerpos femeninos, paisajes y situaciones de la vida cotidiana. A diferencia de pintores contemporáneos como Manet y Van Gogh, Renoir no retrató lo áspero de la vida moderna, sino que se enfocó en plasmar la belleza con una mirada optimista, de modo que sus cuadros más famosos muestran la alegría de vivir de sus personajes. Esta filosofía de vida se ve reflejada en el siguiente pensamiento del pintor: “Para mí, un cuadro debe ser algo amable, alegre y hermoso, sí, hermoso. Ya hay demasiadas cosas desagradables en la vida como para que nos inventemos más”.

El trabajo del pintor recibió una gran influencia de Eugène Delacroix y Édouard Manet. Además, la complexión de los cuerpos femeninos que Renoir retrató nos remite inmediatamente a Pedro Pablo Rubens. También destaca la fuerte influencia que tuvo el artista Camille Corot en las obras de Renoir.

Pierre-Auguste Renoir, 1910

A los 21 años, entró a la escuela de Bellas Artes y tomó clases con el pintor Charles Gabriel Gleyre.  En este recinto conoció a Frédéric Bazille, Claude Monet y Alfred Sisley, quienes a la postre también se convirtieron en artistas de gran renombre y con quienes compartió su interés por pintar en espacios abiertos, desdeñando las técnicas academicistas con las que no concordaban. Renoir llegó a tener una relación de amistad muy estrecha con Monet. Inclusive colocaban sus caballetes juntos para poder pintar y ambos se retrataron el uno al otro.

Hacia el final de su vida, Renoir padeció de una severa artritis reumatoide, la cual le dejó las manos tan deformes que apenas y podía moverlas, de modo que se ataba pinceles a las muñecas para poder seguir trabajando. Finalmente, falleció a los 78 años por complicaciones de una neumonía.

Renoir tuvo una gran repercusión en el mundo del arte y fue conocido como el pintor de la alegría, ya que su trabajo siempre se enfocó en la búsqueda de la belleza, la alegría de vivir y en retratar la fascinante naturaleza. A continuación, te mostramos 7 de sus mejores obras.   

Baile en el Moulin de la Galette (1876)

Baile en el Moulin de la Galette es uno de los cuadros más emblemáticos y visitados del Museo de Orsay en París. Antes de exhibirse en varios museos, fue propiedad del pintor Gustave Caillebotte. En esta obra podemos ver a un grupo de personas disfrutar de un baile en un popular merendero del barrio de Montmartre. Esta pintura da la sensación de que las personas están en movimiento, lo cual se explica por la ondulación de las cabezas. Curiosamente, en esta obra se recortan los cuerpos de las personas, como si se tratara de una fotografía.

El palco (1874)

Esta pequeña pintura mide 80 x 63.5 cm. y se encuentra en la colección del Courtauld Institute of Art en Londres. Muestra a una elegante pareja en el palco de un teatro u ópera. La mujer es Nini Gueule de Raie, una amiga que posó varias veces para Renoir. Detrás de ella está Edmond Renoir, hermano del pintor. Esta obra desafía las reglas del impresionismo, ya que no era muy común la utilización del color negro, que predomina en gran parte del cuadro.  

Los paraguas (1883)

Los paraguas es una pintura de grandes dimensiones 180 × 115 cm. que data aproximadamente de 1883. Como en muchas de las obras de Renoir, se puede identificar a varios personajes, como su hermano Edmond, su amigo Paul Lothe y la modelo y pintora Suzanne Valadon. Diversos especialistas señalan que esta obra pudo haber sido pintada en dos periodos diferentes, debido a que las dos niñas y la mujer del paraguas tienen un tratamiento característico del impresionismo, mientras que la mujer con la cesta tiene mayor nitidez y su vestimenta luce más ajustada. Además, la utilización de distintas tonalidades de azul refuerza esta teoría.

La Grenouillère (1869)

La Grenouillère es una de las primeras pinturas que se atribuyen al movimiento impresionista, y data de 1869. Actualmente se exhibe en el Museo Nacional de Estocolmo. Renoir, junto a su amigo y colega Monet, pintaron cada uno un cuadro de este bello paisaje; ambos buscaban ver quien podía retratar más rápidamente sus impresiones sobre este panorama. En este sentido, la obra de Renoir se caracterizó por la utilización de pinceladas cortas y rápidas. Curiosamente, muchos de sus colegas consideraban que la pintura parecía un boceto o un cuadro sin terminar. Sin embargo, hoy en día es un claro ejemplo de la corriente impresionista.  

El almuerzo de los remeros (1881)

El almuerzo de los remeros es una de las pinturas más famosas de Renoir y muestra a un grupo de amigos y familiares del pintor descansando en una terraza de un restaurante sobre el río Sena en Francia. Entre las diferentes personalidades que se aprecian en esta obra se encuentran el pintor Gustave Caillebotte, las actrices Angèle Legault, Ellen Andrée y Jeanne Samary, y la esposa de Renoir, Aline Charigot. Actualmente, se exhibe en la Colección Phillips, en Washington D. C. También vale la pena señalar que esta pintura aparece en la película francesa Amèlie, y pertenece al “hombre de cristal”, quien lleva 20 años sin salir de su casa y tiene una cierta obsesión con el cuadro.

En la terraza (dos hermanas) (1881)

En esta pintura se muestra a la actriz Mlle Dartaud, acompañada de una niña sin identificar que representa a su hermana. El cuadro se caracteriza por la utilización de colores vivos donde sobresale el color rojo del sombrero de la joven, lo cual es un recurso utilizado por Renoir para que la atención del espectador se centre en la estructura piramidal que forman ambas figuras. En la terraza se encuentra en el Instituto de Arte de Chicago, Estados Unidos.

En verano (1868)

En verano es un retrato de la joven Lise Théhot, modelo y amante de Renoir durante sus primeros años de carrera. Lise fue la musa del pintor en la mayoría de los cuadros de este periodo. Esta obra sigue las tradiciones del romanticismo con la blusa de la joven que cae de su hombro. Asimismo, sobresale el follaje colorido que se ve detrás, donde se notan las amplias pinceladas que no llegan a tocar a la modelo. Actualmente, se exhibe en la Galería Nacional de Berlín, Alemania.

Con información de National Geographic y Google Arts.

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