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Gilmore Girls, la serie que ameniza la realidad y el corazón

En “Gilmore Girls”, serie estadounidense lanzada en el año 2000, conocerás a Lorelai, una madre soltera que junto con su hija adolescente Rory cruzarán por los desafíos propios de la vida de cada una, pero sin olvidar disfrutarla apasionadamente juntas.

El año está próximo a terminar y, para los que comenzamos a experimentar el gran cambio de crecer y conocer el lado rudo de la vida, no es raro que entre las charlas salga a la luz lo rápido que ha transcurrido el año y reflexionemos acerca de lo que hicimos, lo que no y cómo pasamos en general este año; y no sólo este, sino el anterior, y el anterior, y así consecutivamente, acumulándose los pensamientos como una bola gigante de nieve, que nos hiela y nos hace descubrir que la vida en verdad pasa rápidamente.

Trabajo, deudas, relaciones, expectativas y estrés: el tiempo parece jugar en contra de nosotros. Sin embargo, un gran error que cometemos es en su mayoría desdichar nuestro propio pisar en esta tierra y pensar de la peor manera, olvidando los grandes e incluso pequeños momentos que hemos pasado, ya sea en la semana pasada, el mes anterior, hace dos años o una década atrás. Los recuerdos son como el salvavidas de la realidad y la luz hacia un nuevo paraje.

“Gilmore Girls”, o en Latinoamérica, “Las Chicas Gilmore”, es una serie que muy probablemente hayas escuchado, pero por alguna razón propia no le has dado la oportunidad. Estrenando su primer capítulo en el tierno inicio de milenio, en el año 2000, y creado por la directora y guionista Amy Sherman-Palladino, esta serie nos lleva al interior de las vidas de Lorelai Gilmore (Lauren Graham), una madre soltera que cría a su hija adolescente de mismo nombre pero con el apodo de Rory (Alexis Blendel), quienes pasarán por experiencias, obstáculos y alegrías propias de cada generación que, de una u otra manera, llegan a entrelazarse no sólo entre ellas sino con el resto de las personas que van cruzando sus caminos, la mayor parte del tiempo en un encantador pueblo llamado Stars Hollow, Connecticut. En 2016, Netflix lanzó “Gilmore Girls: un nuevo año”, una secuela conformada por cuatro capítulos, donde sigue el paso de los personajes nueve años después.

Suena muy cliché, ¿verdad? Bueno, no te dejes influenciar por las apariencias, ya que, si bien entre los televidentes hay distintas opiniones, nadie puede negar que es una serie cautivadora por varias razones: la escenificación de temas contemporáneos que eran poco hablados o mal vistos en ese entonces, la personalidad única de cada personaje y, considero la más importante, la calidez con la que abraza los problemas tanto individuales como generales a lo largo del desarrollo de la historia. Ya sabes, como “me siento mal, todo está mal, tengo muchas dificultades, pero, a final de cuentas, todo mejorará, de un modo u otro”.

Y bien, ¿qué más trae para la audiencia esta serie? Déjame mostrarte otros elementos con los cuales te animarás al menos a quitarte la curiosidad con el primer capítulo.

La diversidad generacional y la familia

Generalmente, una amplia cantidad de programas televisivos se concentran de manera limitante a cierta población y, consecuentemente, se plasma eso en sus personajes como, por ejemplo, que muchos de ellos sean adolescentes o jóvenes.

“Las Chicas Gilmore” es, quizás, uno de los pocos proyectos donde se expande la edad y experiencia de los personajes y explora el interior de sus vidas, los cuales no pertenecen prácticamente a la misma generación: partiendo desde las protagonistas, Lorelai y Rory, madre e hija, con perspectivas y emociones distintas debido a sus diferencias de edad; no dejando atrás, también se incluye el pensar y sentir de los más adultos, como los abuelos de Rory, quienes también sucumben ante sus propias decisiones y circunstancias, tal como les pasa a su hija y su nieta. Jóvenes, padres y abuelos pueden asimilar y comprender las situaciones en las cuales se envuelven los intérpretes de esta historia. Sin olvidar que, a pesar de las diferencias, la familia puede superar cualquier barrera, sin importar lo que sea.

Amor, amistad y compañerismo

En un mundo donde ya no es novedad escuchar sobre la traición, la envidia y la desilusión, es esta historia la que nos devolverá la esperanza en cuanto a los sentimientos más controversiales, pero más hermosos que podamos disfrutar: el amor y la amistad.

Si bien, conforme al transcurso de la serie los amigos discuten y pelean, las parejas tienen sus diferencias y se decepcionan, y, a final de cuentas todo parece perdido, las cosas no son lo que parecen: la amistad se puede resanar, se puede encontrar a una persona increíble a quien amar, o, por el otro lado, fue mejor haber amado y dejado atrás a estar mal acompañado. Eso y algunas enseñanzas más, algunas tiernas y otras más serias, nos dejan las Chicas Gilmore tal vez para cuestionar o disfrutar nuestras actuales relaciones.

“Quiero ser la mejor”: metas, sueños y expectativas

¿Quién no desea asistir a las mejores instituciones educativas, para ser lo mejor de lo mejor en la vida? La competencia escolar y el constante esfuerzo por alcanzar las expectativas que se tiene sobre uno mismo y que los seres queridos también lo tienen lo podemos ver reflejado en Rory que, al ser indiscutiblemente la más inteligente y aplicada en lo que se propone, al final de toda esta narrativa visual nos enseñará una gran lección, de la cual podremos aprender del verdadero concepto de esfuerzo y recompensa.

Por el otro lado, Lorelai nos muestra que no se es demasiado mayor para continuar estudiando y alcanzar una meta posteriormente a los obstáculos impuestos en el camino por andar.

El cañón de los prejuicios y los convencionalismos 

Algo importante a resaltar de tan maravilloso programa es, sin duda alguna, la proyección de los prejuicios y las idealizaciones con respecto a diversos elementos que conforman la vida cotidiana, a las personas y a la sociedad. Lorelai, al ser madre soltera y haber dado luz a su hija a los 16 años, da inicio con la trasgresión al concepto que comúnmente se tiene sobre la imagen de ser madre y de la familia, enfrentando los comentarios y señalamientos, sobre todo provenientes de su propia mamá, Emily.

Otro tema quizás ya muy sonado actualmente, pero increíblemente ejecutado, sin ser incluido forzosamente, es el de los roles de género: las mujeres hacen lo que se proponen, al igual que los hombres, todos dentro de escenarios dramáticos pero divertidos y sentimentales, y a final de cuentas aceptados.

Rory y Moby Dick: cultura popular en cada episodio

Por si fuera poco, toda la serie está repleta de contenido cultural popular: desde la música y bandas hasta artistas y películas clásicas e icónicas, así como libros. Lo que podemos agradecerle a Rory cada vez que la observamos leyendo es la curiosidad por leer ese libro que la tiene tan abstraída y, al mismo tiempo, volver a ese placer de leer y disfrutar de la lectura, lo cual también nos ayuda a extender nuestra lista de próximos libros a leer y comprar, ya teniendo la navidad próxima.

Lo mejor de “Gilmore Girls”…

El proyecto cuenta con un casting profesional y comprometido realmente con la interpretación de los papeles, sobre todo Lorelai, que con sus chistes y diálogos propios de ella me hicieron reír en varias ocasiones. Además, se vislumbra un ambiente más que nada cálido en cuanto al pueblo de Stars Hollow, lo cual inexplicablemente te hace sentir tranquilo y en paz, en parte; así también, la banda sonora y el tema principal son pegajosos y justos para la temática del proyecto, dando una sensación de alegría y, a la vez, de un poco de sentimentalismo.

Sin embargo, lo mejor de esta increíble serie es que sigue el crecimiento de cada uno de los personajes que integran esta historia. Se pueden apreciar las cualidades y emociones, así como empatizar con las desilusiones, las dificultades y errores por los que atraviesan o cometen, en cada una de sus etapas: en el caso de Rory, desde los inicios de preparatoria hasta la graduación de la universidad, y de Lorelai, de ser empleada a pasar a ser la propietaria de su propio hotel, y así consecutivamente con el resto de todos los que aparecen en la pantalla. Aunando también, la importancia a la que se eleva la relación madre e hija: irrompible como el diamante, todo ello conforme a lo largo de sus siete temporadas.  

La vida suele ser dura y fría en la mayoría de las situaciones, pero cuando observas y estimas esos pequeños momentos en los que superas los desafíos o simplemente gozas de la simplicidad del pasado, presente y quizás futuro, es cuando la carga de la realidad empieza a aligerarse y deja de ser esa inmensa bola de nieve para luego convertirse en hermosos copos de nieve, tal y como los disfruta Lorelai cada vez que nieva.

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